




La Colina Hotel Cottage
Una cena destino disfrazada de estadía de hotel
Sobre este hotel
La Colina Hotel Cottage se presenta primero como restaurante y después como hotel, con un horno de barro tradicional que da nombre a su cocina regional insignia. La zona de asados suma otra capa a una oferta gastronómica poco habitual en un hotel de este tamano. Las obras de arte originales distribuidas por toda la propiedad refuerzan un ambiente más cercano a una casa de campo que a un hotel urbano, pese a estar dentro del área metropolitana de Suba. El desayuno buffet y el wifi gratis vienen incluidos, y a dieciseis kilometros del Aeropuerto El Dorado, la propiedad exige un trayecto deliberado antes que una parada de paso, algo que sus huespedes suelen aceptar de buena gana por el ambiente tranquilo que ofrece.
- Restaurante con horno de barro
- Wifi gratis
- Desayuno buffet
- Parqueadero gratis
Nuestra opinión
Conviene a quien busca una experiencia gastronómica memorable como parte central del viaje, no solo un lugar donde dormir. Las parejas que priorizan la tranquilidad sobre la cercania al centro encontraran aquí un ambiente relajado. Quien necesite estar cerca de La Candelaria o de Corferias debera considerar otra ubicación en la ciudad. Dicho de otro modo, funciona mejor para estadías tranquilas al norte que para un viaje con prioridades muy distintas.
- ✓Reserva mesa en el restaurante del horno de barro con antelacion, especialmente los fines de semana.
- ✓Planea el trayecto de dieciseis kilometros con margen si tienes una cita temprana en el centro.
- ✓Aprovecha el ambiente tranquilo de Suba para una estadía más pausada que una típica noche urbana.
Por qué nos gusta
- Restaurante insignia con horno de barro
- Obras de arte originales por toda la propiedad
- Un ambiente genuinamente tranquilo, casi rural
- Desayuno buffet incluido cada día
Por qué encanta a los viajerosVinimos principalmente por el restaurante y terminamos quedandonos dos noches más de lo planeado. El horno de barro producia platos que no habiamos probado en ningún otro lugar de Bogotá, y caminar entre las obras de arte de la propiedad antes de la cena se volvio parte del ritual de cada noche. Nos fuimos con ganas de volver, en buena parte gracias a wifi gratis, que hizo la diferencia en el día a día.