




Hotel Casa Real - Viña Santa Rita
Dieciséis habitaciones dentro de un viñedo histórico
Sobre este hotel
Hotel Casa Real ocupa un monumento histórico dentro de Santa Rita, una de las bodegas más antiguas de Chile, renovada por completo en 2017 hasta convertirse en un hotel boutique de lujo de dieciséis habitaciones. Las habitaciones neoclásicas dan a los jardines y a la piscina, y cada una incluye una botella de vino, un pequeño detalle que marca el tono de una estadía construida en torno al viñedo más que a la ciudad. Dos restaurantes, Casa Real por dentro y Doña Paula entre los jardines, sirven de la propia carta de Santa Rita, y el parque de 40 hectáreas que rodea la propiedad, diseñado por el paisajista francés Guillermo Renner, tiene una laguna, cisnes de cuello negro y baños romanos. Las catas de vino y el Museo Andino completan una propiedad pensada para quienes quieren la experiencia del viñedo por sobre una dirección céntrica.
- Terrenos del viñedo
- Baños romanos
- Dos restaurantes
Nuestra opinión
Hotel Casa Real conviene a viajeros interesados en el vino que buscan una finca histórica, habitaciones restauradas y jardines que valen un día completo de recorrido, no una base céntrica. Es una elección excepcional para una estadía de lujo más pausada en el campo. Quien busque acceso rápido al centro de Santiago debería notar que la propiedad queda bien afuera de la ciudad.
- ✓Reserva una cata de vino con anticipación; el viñedo las organiza a pedido y no en horario fijo.
- ✓Camina por el parque de 40 hectáreas para ver la laguna, los cisnes y los baños romanos antes de cenar.
- ✓Reserva en Doña Paula para una cena en el jardín en vez de optar por el restaurante interior.
Por qué nos gusta
- Dieciséis habitaciones en un monumento de 2017
- Parque de 40 hectáreas con laguna
- Dos restaurantes propios
- Botella de vino en cada habitación
Por qué encanta a los viajerosFuimos por una noche y nos quedamos por el parque, recorriendo la laguna y los baños romanos antes de la cata de vino a la mañana siguiente. La cena en Doña Paula, entre los jardines, fue lo mejor del viaje, y encontrar una botella de Santa Rita esperando en la habitación marcó el tono desde el principio. No es una propiedad llamativa, pero baños romanos terminó marcando la diferencia.