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Piscina en la azotea · Gran Buenos Aires

Mejores hoteles piscina en la azotea de Buenos Aires

Los hoteles con piscina en la azotea en el Gran Buenos Aires convienen a los viajeros que quieren la grilla plana e interminable de la ciudad a la altura de los ojos, con el agua al alcance de la llave de su habitación. Buenos Aires se extiende baja a lo largo de la orilla occidental del Río de la Plata, así que una terraza a una docena de pisos ya despeja la mayor parte del perfil urbano entre el Obelisco y el río. El verano austral, aproximadamente de diciembre a febrero, es cuando estas terrazas cumplen su función, las tardes húmedas del Microcentro convierten un breve chapuzón sobre el tráfico de la avenida 9 de Julio en la hora más útil del día. Varias piscinas de la ciudad se encuentran a pocas cuadras de esa avenida, lo que acorta la vuelta a casa tras un largo día caminando.

Buenos Aires se comporta como una capital europea que llegó al otro lado del Atlántico y se relajó, cúpulas Belle Époque sobre la avenida de Mayo, cafés que tratan un café como un contrato de alquiler sobre una mesa, ensayos de tango que se filtran por las ventanas de San Telmo. Desde una terraza con piscina esa personalidad se lee en capas, cúpulas ornamentadas en primer plano, tanques de agua y terrazas más allá, y la línea marrón plateada del Río de la Plata cerrando el horizonte hacia el este.

5 hoteles

Piscina en la azotea · Gran Buenos Aires en cifras

5
hoteles
$72
precio medio por noche
8.8/10
puntuación media de viajeros
18 585
opiniones de viajeros

Dónde alojarse

…

Brazadas matinales sobre la Diagonal Norte

¿Por qué buscar una piscina tan al sur? Porque Buenos Aires es una ciudad para caminar con un verano de calor real, y su centro deja pocos escapes verdes entre la Plaza de Mayo y Retiro. Una piscina en la azotea convierte la parte más calurosa de la tarde en el mejor momento de la estadía, la grilla queda en silencio abajo, los jacarandás de las plazas se leen como manchas violetas vistas desde arriba en noviembre, y la noche empieza con la ciudad ya a sus pies.

La planicie de la ciudad es la ventaja secreta de cada piscina en la azotea. Buenos Aires no tiene colinas que bloqueen la vista, así que incluso un edificio de altura media en el Microcentro mira sobre una llanura ininterrumpida de terrazas, cúpulas y antenas que corre hacia la pampa. El sol se pone tierra adentro, lejos del Río de la Plata, lo que significa que la luz de última hora de la tarde cruza la ciudad en lugar de venir del agua, las fachadas de la avenida de Mayo se doran primero, luego las torres de vidrio de Catalinas Norte captan los últimos rayos. Nade antes del atardecer y verá esa secuencia desde el agua, con el Obelisco marcando el centro del espectáculo.

La mayoría de las piscinas de esta selección se encuentran alrededor del centro, donde la ciudad diurna es más ruidosa, las multitudes de compras de la calle Florida, las manzanas de gobierno cerca de la Plaza de Mayo, los numerosos carriles de la avenida 9 de Julio. Esa densidad es exactamente lo que hace que valga la pena pagar por una piscina en la azotea. Diez pisos de ascensor separan el bullicio peatonal de una terraza donde esas mismas calles se convierten en geometría, y las torres de Puerto Madero quedan a un corto viaje en taxi cuando llega la hora de cenar. Alojarse en el centro con una piscina arriba permite tratar al Microcentro como una base más que como una prueba de resistencia, refrescándose entre los museos de la mañana y la tardía hora de cena porteña.

El calendario importa más aquí que en la mayoría de las ciudades con rooftops. Buenos Aires funciona con estaciones australes, la temporada de piscinas empieza en octubre, alcanza su punto máximo entre diciembre y febrero y se desvanece hacia Semana Santa, y algunas piscinas en la azotea reducen horarios o cierran por completo durante los meses de invierno. La recompensa de planificar según ese calendario es real. Una noche de enero en una terraza sobre Retiro, con el calor por fin cediendo y las luces encendiéndose desde el Congreso hasta el río, es la versión de la ciudad que las postales siempre intentan vender. Confirme la temporada de la piscina con el hotel antes de reservar una estadía invernal, y apunte a fines de primavera para agua tibia sin las multitudes del pleno verano.

La mañana es la hora olvidada de estas piscinas. El sol sale sobre el Río de la Plata, de modo que la primera luz llega desde el río, toca los vidrios de Catalinas Norte y las cúpulas de la Diagonal Norte antes de que las calles se llenen de colectivos. Las piletas de Monserrat y San Nicolás, cerca de la Plaza de Mayo y del Obelisco, dominan algunas de las manzanas más antiguas de Buenos Aires, y un baño temprano allí llega con campanas y persianas metálicas que se levantan, no con música. También es el momento más fresco de un día de enero, antes de que la humedad se instale sobre la cuadrícula. Si quieres un carril tranquilo, apunta a esa franja: casi todos los huéspedes suben al final de la tarde.

La opinión de un viajero

Subí a las seis con la piscina para mí solo, la ciudad todavía sacudiéndose el calor de la tarde. El agua estaba a la altura de un horizonte de techos, la punta del Obelisco captando luz hacia el oeste. Para cuando me sequé, las oficinas a lo largo de la 9 de Julio se vaciaban y la terraza se había llenado de gente pidiendo el primer vermú de la noche.

725 Continental Hotel
Piscina en la azotea

725 Continental Hotel

Un edificio de 1927 coronado por una piscina en la azotea

4.4(4512)
Por qué encanta a los viajeros

Dos amigos reservaron el 725 Continental sobre todo para nadar, y la pileta en la azotea cumplió. Se daban un chapuzón por la tarde por encima de la ciudad, pedían algo en el bar del techo cuando la luz se volvía dorada y dejaron el spa para un último día más lento. Abajo, el edificio de 1927 le daba a la estadía un peso histórico que ninguna torre moderna tiene. La azotea va más por el agua que por la noche, y eso era justo lo que querían.

Disponible
Hotel NH Buenos Aires City
Piscina en la azotea

Hotel NH Buenos Aires City

Cinco estrellas NH con una piscina sobre la grilla

4.4(6820)
Por qué encanta a los viajeros

Durante una semana de verano muy caluroso, una pareja usó la pileta en la azotea del NH City casi como un ambiente más. Las mañanas eran para pasear, la hora de más calor para nadar en el deck del último piso sobre el horizonte plano, y el comienzo de la noche para un último chapuzón antes de cenar. Abajo, el servicio funcionó sin fallas de principio a fin. La azotea les pareció más prolija que íntima, así que quien busque una terraza con personalidad puede echarla de menos.

Disponible
Hotel NH Buenos Aires 9 de Julio
Piscina en la azotea

Hotel NH Buenos Aires 9 de Julio

Una estancia moderna y chic con piscina estacional en la azotea

4.4(3892)
Por qué encanta a los viajeros

Una familia de tres que viajó en enero organizó las tardes alrededor de la pileta de temporada en la azotea del NH 9 de Julio, y terminó siendo lo mejor del viaje. Después de las mañanas recorriendo la ciudad, nadaban sobre la línea baja y pareja del centro y bajaban a cenar al restaurante elegante. Como la pileta es de temporada, en los meses frescos no conviene contar con ella. Con calor, en cambio, justificó toda la estadía.

Disponible
Feir's Park Hotel
Piscina en la azotea

Feir's Park Hotel

Agua cinco estrellas discreta sobre el horizonte porteño

4.4(1541)
Por qué encanta a los viajeros

Calma antes que espectáculo era lo que una pareja quería del Feir's Park, y pasó casi todas las tardes en el deck de la pileta en la azotea, sobre el horizonte plano. La escala más chica hacía que el deck rara vez estuviera lleno, y el servicio era atento sin agobiar. Las noches arrancaban con un último chapuzón cuando la luz se volvía cálida. Quien busque espacios comunes con movimiento o la infraestructura de un hotel grande estará mejor en otro lado.

Disponible
Argenta Tower Hotel
Piscina en la azotea

Argenta Tower Hotel

Una torre donde la vista empieza con el agua

4.3(1820)
Por qué encanta a los viajeros

Un fotógrafo detrás del horizonte plano de Buenos Aires eligió el Argenta Tower por su pileta en la azotea y la altura que da el formato de torre. El deck queda por encima de los techos de alrededor, así que los chapuzones del final de la tarde venían con cielo abierto y vista larga hacia todos lados. Abajo, el hotel funcionó sin sorpresas. Hay poco ambiente alrededor de la pileta, cosa que a él le gustó, aunque quien espere un bar animado en el techo lo encontrará sobrio.

Disponible

Consejos locales

  1. 1Planifique el rato de piscina para el final de la tarde en verano, el calor del centro entre diciembre y febrero llega a su pico después del almuerzo, y la luz entre las seis y las ocho es la mejor del día.
  2. 2Pregunte directamente a cada hotel por su temporada de piscina antes de reservar entre mayo y septiembre, algunas piscinas en la azotea de Buenos Aires cierran o acortan horarios una vez que llega el invierno austral.
  3. 3Reserve una estadía cerca de la avenida 9 de Julio si quiere la caminata más corta entre los sitios clásicos y su chapuzón, la zona del Obelisco pone ambos a minutos de distancia.
  4. 4Empaque para dos temperaturas, la calle en enero es húmeda y calurosa, mientras que una terraza abierta a la brisa del río puede sentirse varios grados más fresca una vez que el sol se pone.
  5. 5Reserve un chapuzón en una mañana de semana, cuando el bullicio crece abajo y la terraza suele quedar tranquila, y guarde museos como el MALBA en Palermo para las horas más calurosas del mediodía.
  6. 6Sube a nadar poco después de que abra la piscina en las mañanas de verano, cuando la terraza está tranquila y la luz que llega del río cae sobre las torres de Catalinas Norte y Retiro.

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