




Eliana Premio Hotel Hanoi
Vistas de balcón a la ciudad, cerca de la estación y la catedral
Sobre este hotel
Eliana Premio Hotel Hanoi sitúa sus habitaciones con balcón a fácil alcance de dos lugares muy distintos, la estación de Hanói a menos de un kilómetro y la catedral de San José a solo 400 metros del hotel, dando a la vista a la ciudad desde cada balcón una perspectiva de verdad céntrica y superpuesta. Albornoz, hervidor y tetera, y aislamiento acústico completan las comodidades de las habitaciones, y la carta vietnamita del restaurante familiar, con opciones vegetarianas, sirve brunch, almuerzo y cena en ambientes tradicional o romántico. El templo de la Literatura de Hanói está a dieciséis minutos a pie, manteniendo el hotel a alcance de otro lugar importante de la ciudad más allá de la catedral y la estación inmediatas, a pocas calles de distancia.
- Balcón vista ciudad
- Cerca de la estación
- Cerca de la catedral de San José
Nuestra opinión
Buena opción para viajeros que quieren vistas de balcón a la ciudad cerca de la estación y la catedral sin necesitar taxi para ninguna de las dos, la ubicación cubre mucho terreno a pie. Los huéspedes que busquen un bar en azotea, una piscina o un servicio de terraza concreto deberían mirar hacia hoteles dedicados del centro y no este.
- ✓Pide una habitación con balcón hacia la catedral de San José si esa vista concreta te importa.
- ✓Usa la cercanía del hotel a la estación de Hanói para planear una salida temprana sin un largo trayecto en taxi.
- ✓Camina hasta el templo de la Literatura de Hanói, unos dieciséis minutos, para un añadido de media jornada a un itinerario céntrico.
Por qué nos gusta
- Habitaciones con balcón y vistas a la ciudad cerca de dos lugares importantes
- A menos de un kilómetro de la estación de Hanói
- 400 metros de la catedral de San José
- Albornoz y hervidor-tetera en habitación
Por qué encanta a los viajerosCon billete para un tren muy temprano hacia el norte, una pareja eligió Eliana Premio porque la estación de ferrocarril de Hanói queda a menos de un kilómetro. La víspera pasearon hasta la catedral de San José y luego se instalaron en el balcón con un té de la habitación mientras se encendían las luces de la ciudad. La insonorización dejaba fuera el tráfico y los albornoces fueron un pequeño lujo antes de un viaje largo. No hay bar, piscina ni terraza en la azotea, así que para una copa con vistas hará falta otra dirección.