




The Alpfine Hotel
Vistas a la ciudad desde el balcón, cerca del parque de Segmenler
Sobre este hotel
El Alpfine Hotel combina sus habitaciones con vistas a la ciudad con balcones privados, un detalle que convierte una vista pasiva desde la ventana en un espacio donde realmente se puede salir a cualquier hora, cada habitación incluye también escritorio de trabajo, artículos de aseo gratuitos y televisor. Instalaciones de spa, una terraza y una chimenea exterior acompañan a un restaurante y un bar, y el restaurante familiar y moderno sirve cocina turca con un desayuno bufé de platos calientes, bollería fresca y una amplia variedad de frutas y quesos cada mañana. Situado a 1,7 kilómetros del parque de Segmenler y a 31 kilómetros del aeropuerto Esenboğa, el hotel se encuentra cerca de Anıtkabir y Ankara Kalesi, ofreciendo a los huéspedes una franja más verde y menos densa de la ciudad donde volver tras un día de turismo más céntrico.
- Balcones privados
- Chimenea exterior
- Cerca del parque de Segmenler
Nuestra opinión
Este hotel conviene a viajeros que quieren una vista de balcón privado combinada con un entorno realmente verde y más tranquilo cerca del parque de Segmenler. Conviene menos a quienes quieren estar a distancia a pie de los restaurantes y comercios de Kızılay, ya que la posición del hotel favorece un barrio más pausado frente al centro comercial más animado.
- ✓Usa el balcón por la noche y no solo la habitación; ese espacio exterior privado es una de las ventajas más claras del hotel.
- ✓Siéntate junto a la chimenea exterior en una noche más fresca, una instalación real que pocos hoteles comparables de Ankara ofrecen.
- ✓Camina hasta el parque de Segmenler a última hora de la tarde, a 1,7 kilómetros, antes de volver a cenar al restaurante del hotel.
Por qué nos gusta
- Balcones privados con vistas a la ciudad
- Chimenea exterior y terraza
- Cerca del parque de Segmenler
- Instalaciones de spa en el lugar
Por qué encanta a los viajerosTener un balcón privado cambió por completo cómo usamos la habitación, saliendo a tomar café cada mañana en lugar de solo mirar por la ventana. La chimenea exterior una noche más fresca se convirtió en unas horas imprevistas que no habíamos planeado. El paseo hasta el parque de Segmenler, a menos de dos kilómetros, nos dio un verdadero respiro verde lejos de los barrios de negocios del resto de la ciudad.