




citizenM Miami Brickell
Piscina y bar en la azotea en pleno Brickell
Sobre este hotel
El citizenM Miami Brickell coloca su piscina, restaurante y bar en el mismo nivel de la azotea, una combinación poco habitual tan cerca del corazón del racimo de torres de Brickell. Bayfront Park Station está a dieciséis minutos a pie y Bayfront Park a menos de dos kilómetros, lo bastante cerca para que el Metromover sea una opción real para explorar el centro sin coche. Las habitaciones son compactas y funcionales, con aire acondicionado, iPad, secador y duchas de lluvia en vez de suites grandes, lo que centra la atención en espacios comunes como la azotea en vez de en los metros de la habitación. El Aeropuerto Internacional de Miami está a unos once kilómetros, un trayecto en taxi razonable para una primera o última noche de un viaje a Miami.
- Piscina en la azotea
- Restaurante y bar en la azotea
- Habitaciones compactas
- Ubicación central en Brickell
Nuestra opinión
Conviene a viajeros que quieren una auténtica combinación de piscina y bar en la azotea en pleno Brickell sin pagar por una suite amplia que apenas usarán. Las habitaciones compactas y el enfoque en la azotea premian a quienes piensan pasar las noches allí arriba en vez de relajarse en la habitación. Quien busque habitaciones espaciosas o un ambiente tranquilo debería buscar en otro lugar del barrio.
- ✓Reserva aquí específicamente por la combinación de piscina y restaurante en la azotea, no por los metros de la habitación.
- ✓Camina hasta Bayfront Park Station en unos dieciséis minutos si piensas usar el Metromover en vez de un coche compartido para el centro.
- ✓Visita la piscina en la azotea a última hora de la tarde para la mejor luz sobre las torres de Brickell antes de que llegue la multitud nocturna.
Por qué nos gusta
- Piscina, restaurante y bar reunidos en un mismo nivel
- A solo dieciséis minutos a pie de Bayfront Park Station
- Habitaciones compactas y funcionales con iPad
- Recepción abierta 24 horas y gimnasio propio
Por qué encanta a los viajerosUna pareja que reservó el citizenM Brickell para un fin de semana largo usó la habitación casi solo para dormir, y le funcionó. Casi todas las tardes subía al último nivel hacia la hora dorada, nadaba mientras las torres de Brickell atrapaban la última luz y pasaba al bar cuando se encendían las ventanas de enfrente. Con dos maletas abiertas, el cuarto se quedaba justo, un precio razonable por tener la piscina y el bar de la azotea a un viaje de ascensor.