




Flat Executive Paulista
Un apartamento luminoso entre jardin y vistas urbanas
Sobre este hotel
A unos doce minutos del MASP y cerca del pabellon Ciccillo Matarazzo y el parque Ibirapuera, este apartamento de cuatro estrellas apuesta por sus balcones y su vista urbana en lugar de una azotea dedicada. Las habitaciones familiares, la kitchenette y el aire acondicionado lo convierten en una base practica para una estancia larga, mientras que la terraza soleada y el jardin ofrecen un respiro real tras un dia de visitas. El restaurante familiar sirve un desayuno continental completo, y el bar del lugar cierra el dia sin necesidad de salir. Las parejas destacan sobre todo la ubicacion, muy cerca de los principales puntos de interes del barrio. Es una eleccion que habla sobre todo a familias con niños, y el aspecto mas citado por los huespedes sigue siendo balcon, un detalle que resume bastante bien lo que ofrece esta direccion en el dia a dia.
- Balcon
- Jardin
- Gimnasio
- Restaurante y bar
Nuestra opinión
Este apartamento conviene a familias y parejas que quieren un balcon y vistas despejadas sin pagar la tarifa de un hotel cinco estrellas del corredor Paulista. Los viajeros que busquen un autentico bar en azotea con vista panoramica deberian mirar mas bien hacia Jardins o Bela Vista. Lo que mas tranquiliza a la hora de reservar es jardin, un punto que las reseñas recientes confirman en lugar de presentarlo como una simple promesa de marketing.
- ✓Pide una habitacion con balcon orientado a la ciudad al reservar para aprovechar bien la vista.
- ✓Deja el paseo hasta el parque Ibirapuera para el atardecer, la luz es mas suave a esa hora.
- ✓Reserva el desayuno continental la noche anterior si tu vuelo sale muy temprano.
Por qué nos gusta
- Balcones con vistas a la ciudad
- Jardin y terraza soleada en el lugar
- A poca distancia del MASP e Ibirapuera
- Cocina equipada en cada apartamento
Por qué encanta a los viajerosUna consultora con una semana de reuniones cerca de Paulista usaba la cocina americana para el primer café y el balcón para mirar el skyline antes de salir. Lo mejor llegaba por la tarde: volvía al anochecer, pedía algo en el bar y se lo llevaba a la terraza mientras las torres se iban encendiendo. El jardín le quitaba al lugar el aire de piso de negocios, aunque quien espere una piscina en la azotea verá el espacio exterior algo modesto.